Hemos aprendido que las sucesiones son procesos voluntarios, con un procedimiento prefijado en el que la parte más engorrosa suele ser la inscripción de los inmuebles, si los hubiera.
La gente relaciona a las sucesiones con trámites caros en los cuales los abogados hacen muy poco pero, sin embargo, son necesarios para acceder a aquello que por derecho les corresponde.
El caso es que, muchas veces, unos y otros, olvidan que el gran meollo de las sucesiones suele ser el desacuerdo de los herederos a la hora de dividir los bienes.
El acervo sucesorio es una masa indivisa que, luego de la declaratoria debe ser inventariada, valuada y partida entre los herederos según las proporciones de ley.
El punto es que suele haber desacuerdos en relación al modo de llevar adelante esa partición.
Para esos casos está prevista una audiencia dentro del marco judicial; sin embargo, si sabemos negociar, podemos usar otras opciones y obtener soluciones en menor tiempo, cuidando el vínculo entre las partes y teniendo en cuenta los intereses de cada una.
En el video te cuento algo más al respecto…