Creer es crear.

Creer es sentirse vivo más allá de la propia creación.

Creer es asumir el desafío de saberse artífice de cada promesa cumplida y de cada obsesión quemada en hogueras imaginarias.

Crear es ejercer el poder de ser entre dos vacuidades en las que no somos, es comprenderse todo y vacío, fugacidad entre anillos de tiempo que, aún sin tocarse, danzan al son de una misma melodía.

Crear es comprender que es creación o muerte. Ahora o imperdonable procastinación.

Creer es saber que toda creación se confunde con creencia en la reiterada conjugación del único tiempo que nos tiene por protagonistas.

Yo creo.