Despertar

Nos educan para que aprendamos a ir por más, a conseguir resultados, a recorrer un camino preestablecido que pareciera –con mayor o menor probabilidades- nos va a llevar a un modelo de éxito personal, profesional, social y económico que, se supone, nos va a dar el bienestar suficiente como para que tengamos las condiciones dadas para ser felices.

Así, cada egreso es el final de una etapa que no hace más que anunciar el sinfín de posibilidades que se abren para que logremos avanzar en esa loca carrera en la que vamos siempre por más.

Evaluamos nuestras chances, nos exigimos, hacemos del esfuerzo un modo de vida, de la obtención de resultados un alimento, de las ganancias económicas un bunker que pareciera asegurar, incluso, la volatilidad de la vida.

Crecemos, armamos una familia, sumamos ítems que nos dan una buena puntuación en nuestra check list mental de lo que se supone que debemos hacer en esta vida…

Sin embargo, llega un día en el que nos miramos al espejo y nos vemos cansados, con la mirada perdida en un lugar que no recordamos y la sonrisa a medio guardar en un rincón cualquiera de un pasado que no fue mejor…

Puede que ese día nos digamos una vez más que necesitamos vacaciones o le echemos la culpa de nuestro malestar a nuestra pareja, nuestra soltería, nuestro trabajo, nuestro jefe.. a lo que tenemos o a lo que nos falta…

Pero, también puede que, ese día sea el principio de un nuevo comienzo; un auténtico despertar a partir del cual, pase lo que pase, ya nada pueda volver a ser igual, porque cuando logramos despertar del letargo que propone andar en piloto automático, no hay vuelta atrás.

Ese despertar nos da la oportunidad de conectar con quienes somos realmente debajo de nuestra piel, vacíos de los mandatos que cumplimos y libres de las creencias que nos aprisionan…

Puede que tomemos alguna decisión contundente, puede que solo sea alguna idea nueva que se nos instala en la cabeza… puede que nadie lo note, puede que iniciemos un proceso imposible de ocultar o puede que tengamos la necesidad de gritar a los cuatro vientos cada pequeño nuevo descubrimiento que seamos capaces de generar…

Quizá sea el inicio de un cambio profundo en nuestra vida, tal vez sea solo el principio de un largo sendero de deconstrucción y reaprendizaje… quizá sea un cambio de ropaje, tal vez sea un paulatino reemplazo de piel…

Probablemente, nos llevará un tiempo encontrar nuestro personal e intransferible modo de entender la vida… puede que, aún con plena convicción, no tengamos el coraje suficiente o las ganas necesarias para ir por todo… puede, incluso, que volvamos a elegir algunas de las cosas que, en principio cuestionamos…
La única certeza será que, una vez despiert@s, no hay vuelta atrás

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