✨En esto de observar estereotipos aprendidos y reconocer cuánto nos influyen, nos afectan e, incluso, muchas veces, nos hacen creer en limitaciones que no tenemos y que asumimos como reales porque nos dijeron que “era así”…

Nos dijeron que los 50 llegaban con hijos que se iban y traían el síndrome del nido vacío…

Nunca nos dijeron qué tipo de transtorno es pero nunca lo cuestionamos…asumimos que existe, igual que la pérdida de deseo con la menopausia o la impotencia con la andropausia…

Y, la verdad es que, poca gente sale a contar que lo que sucede cuando los hijos se van de casa y los padres ya pasamos el medio siglo, depende exclusivamente de nosotros, los “jovenes maduros” en cuestión..

Sin dudas, es un momento que -con o sin pareja- nos pone inexorablemente de frente al espejo para que nos preguntemos “ahora que?”

Y ahí viene el tema.. que proyecto vital tenemos más allá de nuestros hijos? Qué hicimos con y por nosotros durante todo ese tiempo de crianza? Qué estamos dispuestos a hacer ahora por y para nosotr@s?

Para muchos, se impone abandonar la casa en la que fuimos familia y buscar un lugar acorde a la nueva realidad que toca transitar… para algun@s, esa mudanza es -insólitamente- la primera vez en la vida en la que toca elegir una casa de soltera…

Para quienes salimos vestidas de blanco de la casa de nuestros padres y después nos separamos, nunca existió ese “me voy a vivir sola”… y toca decirlo a los 50, en un momento en el que el manual de instrucciones queda definitivamente triturado en mil pedazos…

Nadie nos dijo que podía pasarnos esto, nadie nos dijo qué emoción elegir… y todo es confusión!

Es como abrir una puerta maravillosa que nadie nos contó qué existía, es enfrentarse al abismo de lo desconocido, es decirse mil veces que esta genial para no ponerse a llorar como una niña, es enfrentarse a los miedos y encontrar la manera de, a los 50, elegir dónde y cómo vivir sola sin sentirse sola, sin sentir que algo salió mal..

Es desafiar lo aprendido y declarar, a los 50, que una “se va a vivir sola” porque, por fin, una puede elegir hacer lo que le dé en gana.